16 jun. 2016

El síndrome de G.A.S

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 - ¿Esta es una guitarra nueva?
- ¡Oh, no cariño! ¡Esta tiene casi veinticinco años!

Corría el año 1996 cuando Walter Becker en una columna de opinión para la revista “Guitar Player” acuñó el nombre de este síndrome. G.A.S. son las siglas de “Guitar Acquisition Syndrome” o en castellano, “Síndrome de Adquisición de Guitarra”. El término caló rápido entre los guitarristas, después entre otros instrumentistas (bateristas, bajistas, etc.) y finalmente se popularizó entre otros gremios (fotógrafos, por ejemplo). Incluso se amplió el término al más general y más acertado de “Gear Acquisition Syndrome” o “Síndrome de Adquisición de Equipo”. En el caso de los músicos, de la adquisición compulsiva de un tipo de instrumento se pasa a la de amplificadores, pedales, micros, mesas de mezclas, monitores, compresores, etc. El G.A.S también se asocia a la manipulación y alteración obsesiva del equipo adquirido, con cambios de piezas y mejoras continuas, sin ton ni son.

A lo largo de todo este texto, me referiré al “Sindrome de Adquisición de Equipo” en general y como ejemplos, utilizaré el G.A.S que aqueja a los guitarristas. Ya que es el que personalmente conozco más. Pero es indudable que se puede extrapolar a otras muchas actividades, y casi a cualquier afición. Conozco personas que han invertido seis mil euros en su bicicleta y aun quieren cambiar alguna pieza por otra de mayor calidad. Aunque de largo, los más gaseados con diferencia son los guitarristas. Todo un caso aparte.

El Síndrome de Adquisición de Equipo se manifiesta en ataques de ansiedad temporales por la compra de equipamiento. En un nivel superior lleva a la compra compulsiva de todo tipo de aparatos de forma crónica. Los casos más graves vienen acompañados de sudoración, nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, dolor de cabeza, insomnio o episodios esquizofrénicos, en los que la víctima del síndrome, elucubra de forma descontrolada sobre la justificación de la necesidad de otra compra o la forma en la que va a financiarla. El G.A.S se relaciona con un trastorno obsesivo-compulsivo.


El G.A.S. no se refiere al coleccionismo, ni tampoco a casos en los que pueda estar justificado. Un coleccionista que tiene cien guitarras, disfruta de su posesión. También existen profesionales que necesiten tener a disposición numeroso y variado equipo: un estudio de grabación, un músico de sesión. Sin embargo, hay muchos profesionales que padecen G.A.S. Joe Bonamassa tiene una colección de cuatrocientas guitarras. Eric Clapton superó las mil guitarras y otros, cómo Keith Richards o Slash, disponen de doscientas en su colección. En mi entorno personal, conozco el caso de un aficionado que llegó a poseer treinta guitarras. Vivía con su pareja en un piso de 60 metros cuadrados y debido a su trabajo, sólo podía tocar la guitarra los fines de semana. 

La persona aquejada de G.A.S. apenas nota el comienzo de su ataque. Basta un simple vistazo a un escaparate, ver una pieza en manos de alguien y poco a poco la idea de la necesidad se instala en su ser. Sin darse cuenta ya tiene un deseo incontrolable. Mira, rebusca, compara y poco después aparecen palpitaciones, ansiedad y nerviosismo. Calcula frenéticamente de dónde va a sacar el dinero y las mil y una razones por las que “necesita” esa compra. Es un estado de agitación al que le suceden espacios de calma. Tras la tempestad viene una temporada de paz  hasta que vuelve a producirse una crisis. Pero lo terrible no es eso. Lo más terrible es la insatisfacción, la ausencia de disfrute. Porque al poco de adquirir la pieza, siente que en el fondo no le llena y la satisfacción desaparece.

También es indiferente el nivel adquisitivo del afectado. Siempre gastará por encima de sus posibilidades. Tanto si son instrumentos caros o baratos. El mercado está lleno de opciones para todos los bolsillos. Series baratas, medias y altas, material de segunda mano, luthiers, etc. Además siempre está el “tunning”. Una nueva pastilla, una nueva cejuela, potenciómetros diferentes. Hay quién según se compra la guitarra comienza con las sucesivas modificaciones hasta dejara irreconocible.

Se considera G.A.S. no solo cuando se ha acumulado un equipamiento excesivo para su uso, sino también la frecuencia en su compra, la frecuencia en su cambio o incluso en su modificación. Si compras dos guitarras al año, cambias las que tienes cada mes o las modificas semanalmente, puedes tener G.A.S.

The Edge necesita todo esto para hacer sonar su guitarra.


Y Slash usa todo esto para tocar "Wellcome to the jungle".

Además de los problemas relacionados con sus síntomas (ansiedad, irritabilidad, insomnio, etc.) puede generar algunos más, por ejemplo, los relativos al:

Dinero. Un equipo de calidad no es barato, y cuanto más acumulemos más necesitaremos invertir. Las compras irracionales merman seriamente nuestra economía.

Uso y mantenimiento. Todos los equipos y especialmente los instrumentos, han sido creados para utilizarse. Si una guitarra no se toca, irá perdiendo facultades. Además es necesario hacer un mantenimiento periódico y atender las posibles averías o desperfectos. Prince, en su estudio casero, disponía de personal que se ocupaba de que todo estuviera listo para cuando el llegara. Keith Richards tiene un técnico que antes de cada concierto le cambia las cuerdas de todas las guitarras. ¿Está eso al alcance de todos?

Espacio. Es necesario disponer de un sitio adecuado y amplio tanto para utilizar el equipo cómo para almacenarlo. No todos pueden habilitarse una sala de ensayo con las guitarras, amplis, pedales, equipo para grabar  y demás cachivaches necesarios.

Convivencia. Los conflictos que pueden generar con los seres queridos, parejas y amistades, pueden ser importantes. Compartir casa con tu pareja, sus treinta guitarras, cinco amplificadores y docenas de aparatos más en un piso de sesenta metros cuadrados, no es tarea fácil.


George Harrison con su famosa Gretsch Duo Jet, que tras pasar veinte años sin usarse se le pudrió toda la circuitería.

Normalmente el G.A.S. se produce en profesiones artísticas o creativas y las causas pueden ser muy diversas. Puede que la más importante sea la predisposición psicológica de la persona. Desde intentar ocultar miedos e inseguridades a la existencia de trastornos más severos como el maníaco compulsivo. Si no hay un terreno adecuado, es muy difícil que germine el síndrome. Por otra parte, no es raro entre los artistas la existencia de trastornos bipolares. Fases depresivas alternadas con fases de gran euforia. Estas últimas pueden incidir negativamente en el desarrollo del G.A.S. También pueden existir, en casos más extremos,  trastornos de personalidad múltiple  o desdoblamientos. Te pillas una guitarra cómo la Eddie Van Halen porque crees ser él.

Otras causa puede ser  el desequilibro del equipo cómo una herramienta.  Es decir, si queremos obtener diferentes resultados, debemos tener un equipo que abarque un amplio abanico de posibilidades. Siguiendo con el ejemplo de las guitarras, podemos necesitar una eléctrica, una acústica y una española. Y dentro de cada tipo, modelo o marca, ninguna suena igual. Relacionado con esto está la obsesión por obtener un resultado concreto. Si queremos un sonido parecido al de Jimi Hendrix, necesitaremos un equipo parecido al suyo.  Una Stratocaster, unos cuantos amplis de válvulas, un wha-wha, un octavador, etc. Pero si además, en la siguiente canción queremos sonar cómo Keith Richards y en la siguiente cómo David Gilmour, necesitaremos guitarras y equipo diferentes. 

Hendrix, uno de los guitarristas con el sonido más reconocible de la historia del rock, utilizaba un equipo bastante escueto.

El diverso uso que le vayamos a dar, también influye. Si nos vamos a la playa, no utilizaremos una guitarra vintage de 1950, sino una de batalla. Si vamos a dar un bolo de cuatro horas de duración, nos procuraremos una guitarra que pese poco. Si viajamos, necesitamos una pequeña.

El propio proceso de aprendizaje también puede ser una causa. Aprender técnicas nuevas supone avanzar en unos momentos y estancarse en otros. La frustración nacida de los momentos de estancamiento puede derivar en la convicción de que lo que necesitamos para salir de él es un equipo diferente que nos ayudará a superarlo. Por ejemplo, una guitarra de cuerdas más blandas u otra con un sonido más poderoso.

No cabe duda de que el consumismo tiene su influencia. Esa gran enfermedad del mundo moderno, que nos hace creer que comprando llegaremos a ser más felices y mejores.


No hemos de olvidar la estética. Los instrumentos en general son objetos bellos. Hay coleccionistas que los compran sólo por placer estético, sin saber tocar una sola nota, o en todo caso, sólo unos pocos acordes. Un ejemplo muy claro de la estética son las guitarras del luthier británico de ascendencia lituana Tony Zemaitis. Ron Wood en una aparición televisiva con The Faces hizo popular sus modelos, cuya característica principal es el revestimiento de metal de la guitarra con una ornamentación muy recargada y espectacular. Desde su muerte en 2002 su familia sigue con el negocio, con base en Tokio. 

Guitarra Zemaitis.

También hemos de mencionar el material con el que están construidos. Por ejemplo las guitarras y otros instrumentos de madera. La madera es un material vivo, en constante cambio. Además es casi imposible generar los mismos resultados con ella, ninguna guitarra suena igual que otra. Da igual que la procedencia de los materiales y el proceso de fabricación sean idénticos. Y no solo eso, sino que además con el paso del tiempo va mutando y su sonoridad cambia. Por eso hay instrumentos de cientos de años de antigüedad que se valoran en cifras astronómicas.

Para minimizar los efectos del G.A.S. es habitual utilizar el anacronismo G.I.G.O. Que significa "Guitar In, Guitar Out" ("Guitarra dentro, guitarra fuera") y consiste en que si adquirimos una nueva guitarra, a la vez vendamos una. Manteniendo así un número constante y a ser posible razonable de instrumentos. Además nos ayuda con la siempre problemática financiación.

Otro posible remedio es tocar. Simplemente tocar. Nos gustan los instrumentos porque adoramos tocar, ¿no es así? Pues no malgastemos tiempo recorriendo miles de escaparates y páginas y disfrutemos de la música. Tocar mucho además nos ayudará a espantar otro fantasma del G.A.S. Si logramos encontrar nuestro propio sonido, nuestra propia personalidad tocando, y eso sólo se consigue ensayando millones de horas, no necesitaremos invertir en el equipo necesario para sonar unas veces cómo Robert Fripp, otras cómo Stevie Ray Vaughan y otras cómo Jimmy Page. Sonando a nosotros mismos no necesitamos tomar prestado el sonido de nadie. Por muy legendario que sea.




Evidentemente, reflexionar sobre los problemas de dinero, espacio, convivencia, etc., que nos puede llevar el G.A.S. nos ayudará a ponerle freno. Además nunca hay que perder la perspectiva. Los instrumentos son eso, instrumentos. Son herramientas para un fin. Dicho fin no puede ser el objeto en sí. Con ellos hacemos música, arte o lo que fuera. Y los resultados de ese arte dependen de la habilidad y el talento. ¿Acaso no hay discos que suenan horriblemente mal pero son obras maestras? ¿Acaso no hay personas que con un boli y un papel hacer maravillas de cuadros? No perdamos la perspectiva.

Si seleccionamos bien nuestro equipo, con cuatro o cinco guitarras, un par de amplis y cinco o seis pedales de efectos, tenemos más que de sobra para interpretar un amplio abanico de sonidos. Si le sumamos algo muy específico cómo un dobro o una cigar box o una mandolina y alguna chuchería más, cómo un ukelele. Tenemos más que de sobra, incluso alguien dirá que ya estamos gaseados, y podremos tocar blues, rock, heavy, country, jazz, soul, folk e incluso la balalaika. Si es que dominamos todos esos palos, claro.

8 jun. 2016

Redd Kross edita material inédito.


Redd Kross acaba de lanzar al Mercado una edición limitada de 500 copias en vinilo de grabaciones realizadas entre1983 y 2007, recopiladas del archivo personal de Jeff McDonald

Para adquirirlo, pinchar aquí. 

Cara 1
1. Insatiable Kind
2. Motorboat
3. Pop Show
4.Take it Home
5. That Girl
6. It's a scream

Side 2
1. Switchblade Sister
2. Puss n Boots
3. Don't take your baby downtown
4. Moon Sun
5. Starlust
6. Born to love you

6 jun. 2016

Mike Farris, gira Española 2016.


Mike Farris ya está en nuestro país. El concierto de Screamin' Cheetah Wheelies en el Azkena fue uno de los mejores que he podido ver en la vida. Y en su última gira, de cuatro o cinco años atrás, fue otra pasada auténtica. Lo de este hombre es irreal.

Aquí podéis leer una entrevista reciente y para los más despistados corto pego una nota de prensa de la productora:

Mike, en su primera gira por España con la Roseland Rhythm Revue al completo desde 2010, con siete músicos en escena, vendrá a presentar su disco "Shine for all the people" (2015) y ganó un Grammy como Mejor Álbum de Raíces Gospel. Éste marca el final de una era, ya que Mike se encuentra en proceso de composición de nuevo material que, como demostrará en estos conciertos, le devuelven a sonidos más cercanos al rock. Presentará un show eléctrico bautizado como "An evening with Mike Farris and The Roseland Rhythm Revue", donde interpretará junto a su banda dos sets diferentes de 70 minutos cada uno, con descanso de 20 minutos entre ellos, como los grandes espectáculos teatrales americanos, haciendo un repaso a su carrera incluyendo música de sus 3 discos en solitario, con temas en acústico, canciones de sus anteriores bandas, incluyendo el recuerdo a los inmortales Screamin' Cheetah Wheelies, y algunas versiones pontentisimas de clásicos del Rhythm and Blues, donde Mike se meterá en los zapatos de titanes como Sam Cooke, Otis Redding o Joe Cocker, recorriendo el legado del soul, la música afroamericana y el rhythm & blues, de la Motown a Memphis pasando por Muscle Shoals. Nada que su prodigiosa garganta no pueda llevar a un nivel de emoción infinito. Promete ser una velada histórica, inolvidable e irrepetible.

2 jun. 2016

Punky Meadows, “Fallen Angel” (2016)


Conocido por ser guitarrista de la banda glam Angel desde 1975 a 1980, Punky Meadows siempre ha destacado dentro de la escena glam. Tanto es así que recibió ofertas para tocar con New York Dolls, Kiss y Aerosmith, las cuales rechazó. Tras la disolución de Angel, Punky se retiró de la música y durante años regentó una clínica de bronceado en Oakton, Virginia.

Según las propias palabras de Punky, encontró la pasión necesaria para volver a la música a través de su amigo íntimo, Danny Farrow Anniello. Ambos escribieron las quince canciones que componen el álbum. En la banda que acompaña a Punky en esta nueva aventura se ecuentra su ex-compañero en Angel, Felix Robinson (bajo), Chandler Mogel (voz), Bob Pantella (batería) y Charlie Cav (teclados).

Además de la edición normal en cedé, existe una edición especial que incluye una púa de regalo y dos temas grabados junto al cantante de Angel, Frank Dimino. Ambas disponibles a través de Main Man Records. Según publicó Punky a través de su Facebook, esta primera edición especial se agotó tan rápido que ya están trabajando para editar otra lo antes posible.


Fallen Angel” es un disco de hard rock-glam de la vieja escuela. Facturado con mucha solvencia, tanto en composición, sonido cómo interpretación. La producción tiene un toque dulzón y glam y encontramos buenas melodías, bases de teclados, riffs vacilones, apoyos de guitarras acústicas y una atmósfera lúdica en todo el minutaje. Hay canciones que se te quedan a la primera, cómo “Searching”, guitarras más fuertes cómo en “Loaded gun” y también temas románticos cómo “Lost and lonley”. Quizá quince canciones sean excesivas pero es un trabajo rebosante de buenas vibraciones y muy apetecible de escuchar. Sobre todo para los fanáticos del glam hard-rock de décadas pretéritas. Buen retorno, Punky.


1 jun. 2016

The Nymphs, el regreso.


The Nymphs fue una de esas anomalías tan especiales que se dieron en la década de los 90. Anomalía porque fueron fichados por una potente multinacional como es Geffen Records y especiales, por la personalidad de su música. Una mezcla de punk, gótico, glam o grunge, de la cual facturaron el LP “The Nymphs” (1991) y el EP  póstumo “A Practical Guide to Astral Projection” (1992). Su cantante y cabeza visible fue Inger Lorre, cuyo temperamento trascendió cuando orinó encima de la mesa del ejecutivo discográfico de Geffen Records. A pesar de estar en un gran sello y relacionarse con artistas de prestigio como Iggy Pop que cantó en “Supersonic” de su álbum debut o Jeff Buckley, que era muy amigo de Lorre y con el que también colaboró, la carrera del grupo fue breve. Desde finales de los 80 hasta la ruptura en 1992, poco después de que tras una discusión Inger se negase a cantar en un bolo en el que eran teloneros de Peter Murphy.

Después de la disolución Inger Lorre comenzó una carrera en solitario, editando un par de referencias. Por otra parte, el batería Alex Kirst entró a formar parte de la banda de Iggy Pop. Muriendo a los 47 años de edad en un accidente de tráfico en 2011.


The Nymphs pasó a la posteridad cómo uno de esos clásicos grupos de culto. Reverenciados por una minoría, conocidos y respetados por otra minoría y fuera del radio de acción del gran público. Sin embargo en este 2016, Inger Lorre anunció que iban a realizar un concierto secreto de reunión en el Viper Room de Los Angeles. El concierto se realizó el pasado 27 de Mayo. Las reacciones de los asistentes han sido muy efusivas según se puede leer en diversas redes sociales. Asimismo los promotores y demás gente de la industria no han perdido comba y según palabras de la propia Lorre, ha recibido cientos de propuestas para tocar. Tanto en Estados Unidos como Europa, España incluida. De momento no hay más movimientos, pero según se deduce, podríamos estar ante un retorno en toda regla.
Bienvenidos a los 90.

The Nymphs, 2016


Repertorio interpretado el pasado 27 de Mayo


20 may. 2016

Blind Willie Johnson: entre la salvación y el apocalipsis.



I´ve traveled in different countries, I´ve traveled foreign lands
I´ve found nobody to tell me, what is the soul of a man


Percusión procedente de Senegal, cánticos de indios navajos, arias de Mozart, rock’n’roll de Chuck Berry o el góspel-blues “Dark was the night” de Blind Willie Johnson (1897-1945), son algunas de las piezas musicales que forman parte de “The Sounds of Earth”, muestra de música humana que acompañaba a las sondas Voyager lanzadas al espacio en 1977.

¿Pero quién era Blind Willie Johnson? ¿Por qué otorgarle tanta importancia a su música? Si no somos aficionados al blues más primitivo, muchos podremos pensar que nunca hemos escuchado su música. Pero en las últimas semanas sin pretenderlo, y ha sido el detonante para escribir este texto, me he topado con Scott H. Biram, Gov't Mule y John Mellecamp haciendo sus canciones. Años atrás me topé también sin pretenderlo con su música escuchando a Led Zeppelin, Bob Dylan o Ry Cooder, quién se basó en “Dark was the night” para hacer la B.S.O. de “París, Texas”. The White Strypes también le han homenajeado y  pioneros del blues del Delta como Son House y Fred McDowell hicieron lo propio en su día. Esto puede dar una visión del alcance de la música de Johnson. Una mezcla de blues primigenio, góspel y una técnica al slide de la guitarra muy especial, junto a una atronadora voz, que exhortaba profundos mensajes sobre la salvación y la condena eternas.

Como toda buena figura legendaria, la vida y obra de Blind Willie Johnson está rodeada de misterio. Treinta canciones grabadas, una única foto y en torno a su vida, mucha confusión. El musicólogo Samuel Charters (1929-2015) fue la primera persona que indagó en la figura de Johnson y casi todo lo que se sabe de él procede de sus averiguaciones. La serie de documentales “The blues” de Martin Scorsesse es posiblemente la fuente de difusión más famosa de la figura de este músico. Win Wenders inicia el viaje  en Johnson para luego centrarse en Skip James y J.B. Lenoir en “The Soul of a man”. La idea de Wenders en este documental es mostrar la tensión inherente entre lo sagrado y lo profano que existe en el blues. Y de eso, Blind Willie Johnson sabe un rato.




A pesar de su apodo, se estima que Willie no nació ciego y su lugar de nacimiento tampoco fue el que durante años se creyó que fue. Según su certificado de defunción, Blind vino al mundo en 1897 cerca de Brenham, Texas. No en Temple como se creía. Se quedó huérfano de madre cuando aún era un niño y su padre se volvió a casar poco tiempo después. Según cuenta Angeline Johnson, quién se piensa que es su segunda esposa, tras una disputa conyugal la madrastra de Blind le echó legía en la cara como venganza contra su marido. Este hecho le produjo su ceguera a los siete años de edad.

Las dos pasiones de Johnson nacieron prematuramente. Con cinco años le dijo a su padre que de mayor quería ser predicador. En ese mismo periodo de tiempo su padre le construyó una guitarra con una caja de puros y se inició con el instrumento. La infancia del bluesmen se desarrolló entre Marlin y Herane, localidades muy próximas a Brenham y entre sí. Al ir a trabajar, el padre dejaba al hijo en la plaza del pueblo hasta finalizaba la jornada, y el joven Johnson se pasaba las horas tocando en la calle. Fue allí, en las calles de Marlin donde Blind Willie conoció a un predicador ciego llamado Madkin Butler. Cómo no tocaba ningún instrumento le propuso al joven Johnson aliarse para difundir la palabra de dios. El objetivo de Willie no era ser músico, sino predicador, así que aceptó la oferta y Butler se convirtió en su mentor. Ambos interpretaban espirituales negros y con el tiempo Johnson grabaría algunas viejas canciones góspel además de que muchas de sus canciones derivaban de sus sermones.

En la segunda mitad de la década de los años 20, Johnson era un predicador baptista que daba sus sermones y actuaba por varias ciudades de Texas.  Según una entrevista recogida por el musicólogo  Samuel Charters, Blind Lemon Jefferson y Blind Willie Johnson solían coincidir por las calles de Brenham, actuando en ocasiones uno a cada lado de la calle. Alrededor de 1927 conoció  a la que llegó a ser su primera esposa: Willie B. Johnson. De ese matrimonio nacería una niña: Sam Fayne Johnson Kelly.



La música de Blind Willie Johnson impacta por varias razones. La primera es la profundidad y gravedad de su voz y la vehemencia y convencimiento con la que canta. No olvidemos que estamos ante un predicador más que ante un músico. En muchas canciones se acompaña de una voz femenina, que en ocasiones da el contrapunto a la increíble potencia vocal de Johnson y en otras, la complementa con algún juego melódico. La segunda causa es su manejo del slide. Se dice que Blind solía utilizar un tubo de latón contra las cuerdas de la guitarra pero que lo cambió por una cuchilla cuando se lo recomendaron. Lo que si es cierto es su gran habilidad con el slide, que hasta día de hoy sigue despertando admiración entre los músicos. En muchos temas dobla con el slide la melodía de la voz,  golpeando a su vez las cuerdas más graves como acompañamiento. Blind no usaba una afinación estándar en la guitarra, sino que utilizaba la afinación abierta en Re, lo que facilita esta técnica. Grandes guitarristas como Jimmy Page o Eric Clapton estudiaron con ahínco  la técnica de Blind Willie para destripar todos sus secretos.

La tercera cosa, entre otras muchas, que impacta de la música de Blind es el contenido de sus letras. Interpretaba muchos espirituales tradicionales, cuyo contenido es eminentemente religioso. Pero en sus temas, Blind también abordaba sus conflictos interiores. En su visión,  la naturaleza del hombre era maligna y las referencias a la condenación eterna y a la destrucción son habituales. Aunque en otras ocasiones existe la luz y  la salvación está más próxima. Pero no sólo de religión hablaba. En “When the war was onJohnson habla de la hipocresía de reclutar soldados negros para la Guerra cuando en su propia casa no se le reconocen los derechos más básicos. “God moves on the water“ aborda la soberbia del ser humano frente a la Naturaleza, inspirada por los acontecimientos del Titanic.



Hoy en día el presunto artista o aspirante a artista es quién acude a un programa televisivo con la esperanza, no de hacerse buen músico, sino de hacerse famoso para posteriormente rentabilizar esa situación en la tele, prensa y demás sub-productos de la cultura del entretenimiento. En la década de 1920 el sello discográfico Columbia tenía un apartado para lo que llamaban sección de “raza”. Algo así cómo música folklórica, de raíces, tipo blues y góspel. También existía una figura llamada “A&R” (artistas y repertorio) que ejercía como cazatalentos musical. Recorrían ciudades, pueblos, comarcas, husmeando en todos los rincones, preguntando e indagando para localizar a artistas de talento. Francis Buckley Walker (1889-1963) trabajó cómo cazatalentos para Columbia Records. Fue el descubridor de Hank Williams y Bessi Smith, La Emperatriz del Blues. Posteriormente supervisaría grabaciones de Glen Miller, Duke Ellington o Coleman Hawkins. Normalmente estos A&R viajaban constantemente y solían improvisar sesiones de grabación en hoteles, tiendas y similares. Según una entrevista concedida por Walker en 1962, aquellas sesiones se organizaban muy rápido. Se hacían las audiciones por la mañana, al medio día se ensayaban y por la tarde se grababa todo. En esta ocasión Walker organizó una grabación en Dallas, dado que él y su técnico estaban utilizando un sistema nuevo llamado Viva-La Tonal! y necesitaban algo más de infraestructura.  La primera sesión de grabación de Blind Willie Johnson se realizó el 3 de Diciembre de 1927 en la sede de Columbia en Dallas. Se registraron seis canciones, entre ellas su gran clásico “Dark was the night”, “If I may have the way I’d tear the building down” o el que fue su primer lanzamiento, “I know this blood make me hole”. Este sencillo de Johnson fue uno de los más vendidos del sello en aquella temporada.


La segunda se realizó un par de días después, el 5 de Diciembre y en estas le acompañó su mujer Willie. B. Durante bastante tiempo se creyó que la voz acompañante era la de su presunta segunda mujer, Angeline, pero posteriores investigaciones determinan que fue su primera mujer Willie. Esto deja un hueco importante ya que existe una voz femenina en la segunda tanda de sesiones de Diciembre de 1929, que permanece sin identificar. Estas sesiones se realizaron en Nueva Orleans. El sello Columbia corrió con los gastos del viaje y la estancia de Blind, pero no le acompaño su mujer. Así que es probable que el sello contratara a una cantante local para acompañar a Blind Willie en la sesión del día 10. Sin embargo el día 11 la mujer de Johnson, Willie B. es quién canta con él. ¿Reclamaría Blind su presencia o estamos ante una mujer sin identificar con un timbre de voz muy parecido al de Willie B?

Tras estas grabaciones Blind Willie decide quedarse en Nueva Orleans un tiempo, predicando y cantando en las calles. Aquí es cuando surge otra de las leyendas más famosas en torno a su figura. Según se cuenta fue arrestado por causar un alboroto en la calle al cantar “If I may have the way I’d tear the building down” junto a los juzgados de la ciudad. En una clara malinterpretación de la letra de la canción.

El 20 de Abril de 1930 Blind Willie registra su última sesión. Diez canciones acompañado de Willie B. donde nació uno de sus clásicos imperecederos: “John the Revelator”.



Blind Willie vivió en diversas ciudades de Texas y se piensa que se casó en segundas nupcias con Angeline Johnson, hermana del guitarrista de blues L.C. Robinson. Pero no se ha podido constatar mediante el correspondiente certificado de matrimonio. Pero según palabras de su hija Sam Fayne, sus padres se divorciaron y él se volvió a casar. Los últimos años de su vida transcurrieron en Beaumout. Donde se integró en Iglesia Anabaptista de Mount Olive y siguió tocando en las calle. Al igual que se relacionó en el pasado con Blind Lemon Jefferson, durante esta época traba una buena amistad con Blind Willie McTell, quien recoge muchas influencias de Johnson. Cómo la de tocar con slide o hacerse acompañar por una voz femenina, que al igual que Johnson, se trata de su mujer Kate Williams. En 1945 su casa se quemó y el músico y su esposa no tuvieron más remedio que vivir en sus ruinas, ya que nunca salieron de la pobreza. Cubrían el colchón mojado con periódicos y Johnson cogió una neumonía. Según Angeline no fue aceptado en el hospital debido a su ceguera y debió volver a casa, donde murió por complicaciones derivadas de la neumonía. Sin embargo, en su certificado de defunción se señala malaria y sífilis.


Blind Willie McTell & Kate Williams

Otro de los misterios que rodean a la figura de Blind Willie Johnson es porque no hizo más grabaciones después de 1930. Sus discos se vendieron bien, incluso superó en ventas a Bessi Smith  y es factible pensar que podía haber grabado más material para Columbia o cualquier otro sello. Nunca lo sabremos, quizá el gancho comercial de Blind se hubiese acabado o que el propio artista no tuviera más material para ofrecer. Vivió una época muy complicada, la de entre guerras, con mucha violencia, desigualdad social y racial y una gran crisis económica. Para la posteridad dejó algunas de las mejores canciones de blues-góspel y de música de raíces de la historia de América y una influencia tan larga que comienza en sus coetáneos, pasa por los clásicos del blues y los grandes del rock (Zeppelin, Dylan) hasta llegar a  músicos modernos cómo Rob Zombie. Mientras, no seguiremos preguntando donde se haya el alma de un hombre.





16 may. 2016

Brijitte West & The Desperate Hopeful, la dama del punk rock’n’roll


Posiblemente todo comenzó a finales de los 80 con Viva La Wattage, grupo en el que militaban Brijitte West y Richard Baccus (posterior batería de D-Generation). En aquellos tiempos estaba resurgiendo una nueva escena musical en New York. Jesse Malin y Howie Pyro, también fututos miembros de D-Generation, se dejaban ver por los conciertos de Viva La Wattage y echaban un cable de vez en cuando. El grupo abrió un montón de conciertos para White Zombie y colaboraron con gentes cómo Henry Bogdan de Helmet, Reed St. Marks de Celtic Frost y Dee Dee de los Ramones. Tocar con Dee Dee fue toda una experiencia para la banda. En 2010 Brijitte West desveló por primera vez que ella y Richard compusieron una canción que cedieron con todos sus derechos a Dee Dee, “éramos jóvenes e inocentes”. Dicha canción se titula “Poison heart”. Viva La Wattage editó un único siete pulgadas y la relación entre Brijitte y Richard afectó demasiado a la banda. Richard aceptó una oferta de Jesse Malin para entrar en D-Generation y Brijitte se embarcó en un nuevo proyecto.


NY Loose, formados en  Washington D.C., fue una de esas bandas que se perdieron en la niebla de la gran explosión del rock de los años 90. Originariamente llamados Loose, en un obvio homenaje al tema de los Stooges, tuvieron que cambiar el nombre porque existía otra banda llamada igual. Su música con tintes punk-rock y glam y un look glamuroso y callejero, les hacía desmarcarse de la corriente musical más en boga aquellos años. Su líder y su cara más reconocible siempre fue Brijitte.

Editaron un primer EP “Loosen up” en 1995 con la siguiente formación: Brijitte West (voz y guitarra), Gary Sunshine (guitarra, ¿alguien recuerda Circus of Power?), Danny Nordahl (bajo) y John Melville (batería). Ese  mismo año editaron otro EP, “Trash The Given Chance” con una versión de una canción ya aparecida en el anterior trabajo, la cual Brijitte destaca como la que más cariño le tiene: “The Desperate Hopeful”. Además de una primera versión de “Pretty suicide” que estaría en su primer larga duración. “Year of the rat” (1996) con la entrada de en la formación de Marc Diamond a la guitarra y Peter Loyd a la batería, es un disco fresco y directo, con su mezcla de punk, glam y unas gotitas de rock de los 90, que supuso una agradable sorpresa. 

La banda parecía que comenzaba a obtener réditos de su trabajo. Participaron en el tributo a Iggy Pop con “Lust for life” y grabaron “I want you to want me” de Cheap Trick para otro disco tributo que nunca llegó a ver la luz. También cedieron uno de sus temas para un película de gran presupuesto como fue “The Crow: City Of Angels”. Giraron por Europa, incluyendo España y se embarcaron junto a Marilyn Manson en una larga gira por USA. La relación entre ambas bandas fue buena, pero el público de Manson no aceptó en primera instancia a NY Loose. Hasta que Brijitte les escupió y les enseño el dedo. Gesto que hizo que la banda se ganara el respeto de los Spooky Kids, cómo se llamaban los seguidores más fanáticos de Manson, y por extensión del resto del público. Pero estos pequeños logros no consiguieron que se produjera el gran salto. Pero no solo eso, sino que el intento de lanzar su carrera, el grupo se desintegró. 


Por una parte, la discográfica y el management retiraron su apoyo a la banda. Brijitte comentó en una entrevista en 2013 que nunca tuvieron suerte con las disqueras y los managers. El grupo grabó varios video-clips que nunca se promocionaron y la discográfica no movió un dedo para promocionar “Year of the Rat”, porque según ellos: “no tenía canciones” (¿?). Además, tanto Danny Nordahl, que fue siempre junto a la cantante uno de los pilares del grupo, además de ser grandes amigos, y el guitarrista Marc Diamond se dedicaron durante las giras a vivir a tope su sueño de rockstars. Es decir: demasiada fiesta. La propia Brijitte recuerda la agria sensación que le producía ver la desilusión en las caras de los fans cuando el guitarrista y el bajista se subían colocados a tocar y no daban pie con bola. Sin el apoyo de la industria y dado el estado de la banda, NY Loose terminó por separarse a finales de los 90.


Nordahl, que ya tenía experiencia en el mundillo del rock, había tocado con Stiv Bators y militó en The Throbs además de ser roadie de los Ramones, formó tiempo después su banda Motochrist. Los cuales pudimos ver en acción en España en el Festival Serie Z. Además ha seguido tocando con infinidad de bandas como Faster Pussycat, The Newdealys, L.A. Guns o Holywood Rose. Marc Diamond por su parte compartió con su colega de correrías militancia en Motochrist, colaboró con Faster Pussycat y entró a formar parte de los inefables Dwares. Además de tocar con Mondo Generator, Texas Terri y un montón de artistas más.



Al finiquitarse NY Loose, Brijitte West entró a formar parte de Famous Monsters, junto a Sean Yseult (White Zombie) y Carol Cutshall. Una mezcla de garaje, surf, Serie B y máscaras muy divertida. Pero esta aventura tampoco tuvo más proyección a parte de su “Around the world in 80 bikinis” (1999).

Tras esta última aventura Brijitte desaparece de la escena musical durante varios años. Cansancio o desencanto podrían ser algunas de las razones, pero su pasión por la música no decrece. En 2003 edita un EP de tres canciones, “The Americana Dream” con el proyecto San Dusky. Un acercamiento al rock más clásico del que tendremos oportunidad de hablar más adelante.

Ya en 2007 aparece en el mercado “Born to loose” una recopilación de material inédito y rarezas de la banda, en un total de diecinueve cortes. Y nuestra protagonista vuelve a liderar unos NY Loose versión 2.0. Donde destaca la presencia del guitarrista Rich Jones (The Black Halos, Michael Monroe). Según cuenta la vocalista, Rich oyó que ella se había mudado a Londres y le propuso hacer algo juntos. Así que pensó que ya que “Born lo loose” iba a salir al mercado, sería buena idea montar una banda y hacer algunos conciertos. Brijitte tenía en mente componer y grabar material con esta formación de la banda, pero tras la correspondiente gira todo se acabó por diluir una vez más.

Poco se supo de Brigitte después de esta nueva versión de los NY Loose. Colaboró en el disco de versiones de Jesse MalinOn your sleaves” (2008) y poco más se supo hasta la aparición de su primer disco en solitario en 2010, bajo el nombre de Brijitte West and The Desperate Hopeful. Donde no se desvía de su habitual propuesta musical: punk rock’n’roll con sus características melodías. La verdad que seguir los pasos de la cantante es difícil. No tanto por los constantes cambios e interrupciones, sino por la escasa promoción de sus trabajos. Si no eres un fiel seguidor, se hace complicado.


En 2013 se lanza una redición “The Americana Dream” de San Dusky completado con más temas hasta hacer un larga duración. Aquí Brijitte cambia de registro,  sumergiéndose en el rock clásico, con temas más pausados y acústicos y con algunas influencias más pop.

Así llegamos hasta este 2016, cuando se ha iniciado una campaña de mecenazgo para el futuro lanzamiento del nuevo álbum de Brijitte West and The Desperate Hopeful. La banda ya lleva un tiempo grabando en el estudio y todavía se puede participar en la campaña a través de este enlace. Esperemos que Brijitte y los suyos nos deleiten con otra buena ración de punk rock’n’roll.



11 may. 2016

La cultura de la vanidad y el rock.


Visitando hace poco el hogar familiar, mi madre, persona totalmente ajena a lo que pasa en el mundo del rock, me preguntó por “el lío ese del concierto de Lisboa”. Se refería claro, al estreno de la alianza entre AC/DC y Axl. Esta anécdota muestra el alcance que ha tenido la polémica de dicha gira, que ha trascendido más allá de los círculos interesados en el rock. El debate es enconado, furibundo. La peña por ahí se enfrenta dialécticamente, se insulta, se tacha de esto y lo otro. Hay chistes y mofas, algunos sorprendentemente llegan incluso a exponer argumentos de manera racional. En fin, nada de todo esto es nuevo. Son las típicas discusiones adolescentes que todos hemos y seguimos teniendo de vez en cuando. Que si los Beatles molan más que los Rolling Stones y esas cosas.

Lo que llama mi atención es la magnitud del fenómeno. Y no solo en este caso concreto de AC/DC y Axl, sino que se repite innumerables ocasiones. Uno que me escuece es el fallecimiento de Prince. He oído y leído miles de chorradas al respecto a su figura. Como por ejemplo que era un gran instrumentista pero que no componía buenas canciones. WTF?!

Nos sentimos capacitados para opinar sobre cualquier cosa sin tener fundamento alguno. Además, somos capaces de defender esa pseudo-opinión contra viento y marea. Nos basamos  en alguna consigna cazada al vuelo por ahí, en un titular o en la opinión de mi tía la del pueblo que lo sabe de buena tinta. Porque la inmediatez y el aparentar se han vuelto esenciales. Al igual que los tertulianos de la tele, de repente somos expertos en la carrera de Prince y la despechamos de un plumazo. O somos capaces de meternos en la piel de una banda cómo AC/DC, que ha vivido y hecho todo en el rock y juzgar sus acciones. Si respetas a un artista y te apetece, hazle un pequeño homenaje. Si te apetece ir a un concierto, vete. Si hablas u opinas sobre algo, por favor un poco de rigor.

Debatir, bromear e intercambiar argumentos es muy sano, claro que sí. De hecho, esa es una de las razones para montar un blog como este. Pero es que disfrutamos más rajando incoherencias que disfrutando de la música. Repito lo dicho en una entrada reciente: se acaban de pasar por nuestros escenarios Stevie Klasson, Black Halos, Sylvain Sylvain o Slim Phantom en unas giras llenas de autenticidad y rock’n’roll. Se han editado discazos cómo los últimos de The Cult o de Iggy Pop. ¿Cuántos hemos estado presentes en esas giras u otras parecidas? ¿Cuántos hemos comprado dichos discos u otros de esa calidad? Los nombres pueden variar, cada uno que ponga los que quiera, pero ¿por qué no damos cobertura a la música en lugar de usarla para mostrar nuestra petulancia?


Sospecho que la inmensa mayoría estamos muy ocupados  con nuestro bla-bla-bla delante de gadgets tecnológicos,  antes que estar apoyando al rock’n’roll en las salas de conciertos y las tiendas de música.  


7 abr. 2016

¿Para qué quieres tantas guitarras?



Escribo esta entrada como autodefensa. Es tan usual que en medio de una conversación me hagan ciertas preguntas que creo que resulta más práctico dejar las contestaciones por escrito. Serán o al menos lo espero, más completas, más claras y quizá con un poco de suerte, no tenga que repetirme tanto. Lo más normal es que no te interese lo más mínimo lo que voy a contar, incluso si eres de los que me hace las dichosas preguntas, pero aquí va…

Cuando charlando sale a colación que toco la guitarra, me preguntan instantáneamente lo siguiente: ¿y cuáles tocas, la española, la eléctrica o las dos?, ¿y cuantas guitarras tienes y por qué tantas?, ¿y son muy caras?

¿Y cuáles tocas, la española, la eléctrica o las dos?

Las guitarras comparten los principios básicos. Así que si sabes tocar una, sabes tocar el resto. Cierto es, que cada tipo tiene sus técnicas diferenciadas y que es necesario conocerlas para sacar el mejor partido posible. También es habitual que un guitarrista aprenda a tocar otros instrumentos de cuerda “hermanados” con la guitarra, ya que con el bagaje guitarrístico se aprende rápido los fundamentos de esos otros instrumentos. Resumiendo, en mi caso particular toco: guitarra clásica, acústica, eléctrica, cigar-box, dobro, ukelele, charango y bajo. Parece mucha cosa, pero en el fondo es todo muy parecido.

¿Y cuantas guitarras tienes y por qué tantas?

Siempre se tienen menos de las que desearías, da igual el número.  Y se tienen varias guitarras principalmente por varios motivos:

1) Cada una de ellas tiene un sonido distinto. Parece de Perogrullo, pero si quieres tocar country necesitarás una guitarra con unas características diferentes a si quieres tocar trash-metal, o punk o rockabilly. Por lo tanto, si te gustan diversos estilos, necesitarás variedad de guitarras. Son herramientas, nunca verás a un fontanero con una sola llave inglesa. Además, unas suenan más graves, otras más agudas, otras más opacas, otras con más brillo, etc. Así que cada canción, incluso dentro de los mismos estilos, dependiendo de lo que cuente, necesitará un sonido u otro. Evidentemente los amplificadores y efectos también tienen que ver aquí.



2) La retroalimentación con el instrumento. Los instrumentos tienen vida y se sintonizan con el estado de ánimo del guitarrista. Es decir, que si un día estoy de mal humor y me apetece aporrear con saña, elegiré una guitarra u otra. Igualmente, si toco con una guitarra en concreto, ese instrumento afectará mi interpretación. Hay guitarras que instintivamente te llevan a tocar más agresivo o más relajado o algo más elegante o atmosférico, etc.


3) EL GAS. El acrónimo inglés de Síndrome de Adquisición de Guitarras. Una virulenta enfermedad que sufren innumerables músicos, tanto amateurs como profesionales. Una guitarra estética, con sugerente forma y suave tacto, es un objeto irresistiblemente bello. Y hay tantas, tan bonitas, que suenan tan bien… que si te descuidas puedes tener serios problemas económicos, de espacio físico, de convivencia con tu pareja y/o familia, que te harán darte cuenta de que sufres GAS. Conozco gente que ha llegado a tener más de treinta guitarras en un apartamento. Pero tranquilidad, que del GAS también se sale. Aunque con alguna que otra recaída.

3 abr. 2016

El rock y el negocio de la nostalgia.




Hace tiempo que me había quitado de los festivales multitudinarios, de las giras de estadios y demás macro acontecimientos. Tengo claro que la verdadera llama de la música la mantienen artistas y bandas de menor alcance popular, pero de gran calidad artística y con más verdad en su propuesta que todas las que reinan en los medios y portadas de medio mundo. Obviamente no se trata de descartar a los artistas populares o clásicos, pero sí huir de los grandes eventos insípidos y comerciales.

Pero cuando entra la nostalgia en escena, el panorama cambia radicalmente. Se pagan, pagamos cifras desorbitadas por intentar revivir una pizca de la gloria pasada en circunstancias infumables.  ¿Cuánto del espíritu de “The river” habrá en la próxima gira  de Springsteen? Yo moriría por ver a los Stones en una sala de dimensiones pequeñas, pero no repetiré en un estadio. Neil Young y The Who tocarán en Madrid en un cutre festival cuyo cartel me parece insultante para los amantes de la música. Y ya no hablemos de su frase promocional: “una nueva experiencia que aborda el ocio desde todas sus vertientes” (¡). Recuerdo un festival de estos en el que mientras Neil Young tocaba en un recinto rodeado de puestos de venta de perfumes y automóviles, se oía la música de la carpa dance mezclándose con la del canadiense. Resumiendo, ¿debería repetir una experiencia semejante pagando además una millonada?

Por no mencionar el vergonzante sistema de entradas de estos eventos con cupos, interminables colas virtuales, seguros que te cobran sin tu consentimiento, gastos de distribución carísimos, asignación aleatoria de butacas, etc. Ah, y cómo te pidas una birra en el bolo, aviado estás.

He pasado un fin de semana bastante entretenido con el regreso de los Gun’n’Roses y su concierto secreto en el Troubador angelino. Siguen siendo unos máquinas despertando filias y fobias, morbo y polémica. Pero, ¿qué queda de la banda que dinamitó el mundo del rock’n’roll con el “Appetite”? ¿Qué esperamos ver en 2016 de una banda que se ha desintegrado hace eones?

Mientras tanto en nuestros escenarios acaban de pasar Jesse Malin y Stevie Klasson y The Black Halos ahora mismo están en ello. The Bellrays están a punto de comenzar gira también, si es que no lo han hecho ya. Sylvian Sylvian hará lo propio este mes con una formación espectacular, Slim Jim Phantom está al caer, Michael Monroe ha anunciado gira española para el otoño. Y estos son sólo los primeros que me vienen a la mente. Son muchos más. Puedes poner en la lista a quien estimes oportuno. Se patean los escenarios con una pasión y entrega (lo sé porque lo he visto) envidiable, ofreciendo ROCK’N’ROLL de verdad. Y mientras tanto, el público del rock ha desaparecido. ¿Pero dónde está? ¿Está inmerso en su vida cotidiana? ¿Sólo acude al retorno a los escenarios de la banda mítica y/o al festival veraniego? Lo ignoro, pero por las salas y clubs donde se toca rock’n’roll apenas circula.

Quizá tenga razón Steve Van Zant cuando afirma que cuando el rock estaba en la cima fue una excepción y que pertenecemos al underground. O quizá tenga razón Brad Shepherd (Hoodoo Gurus) cuando a principios de los dos mil disolvió su proyecto The Monarchs, diciendo que a nadie parecía importarle ya el rock’n’roll.


Lo que si es cierto, es que la nostalgia es una gran negocio. El cual desaparecerá cuando lo hagan las bandas que generan dicha nostalgia.