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21 ene. 2017

Old Man Trump: Woody Guthrie contra el padre de Donald Trump.


Woody Guthrie (1912-1967), es sin duda alguna una de las figuras más importantes de la cultura popular del Siglo XX. Uno de los padres y el máximo representante del folk combativo y de reivindicaciones sociales, a favor de los más oprimidos y en contra de la explotación y el fascismo. Sin su legado, Bob Dylan, Joe Strumer (The Clash) o Jeff Tweedy (Wilco), por citar tres artistas de tres generaciones diferentes, no hubieran sido los mismos.

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial Guthrie se enroló en la marina mercante y después se incorporó al ejército. En 1950 llega a Nueva York y se instala en un bloque de apartamentos cercano a Coney Island, llamado “Beach Haven”. Su propietario era Fred Trump, padre del actual presidente Trump. Woody vivió en aquel lugar dos años y poco después lo comenzó a llamar “Bitch Heaven”. Este bloque de apartamentos formaba parte de un programa de viviendas de bajo coste impulsadas por las administraciones locales y estatales del gobierno estadounidense. Cuando la Federal Housin Authority emitió prestamos federales y subsidios para bloques de viviendas, Fred Trump fue uno de los primeros en beneficiarse de ello. Gracias a este programa, Fred Trump amasó una fortuna con la construcción y el alquiler de viviendas. En 1954, el Senado de Estados Unidos, investigó a Trump padre por algunas irregularidades muy lucrativas y poco claras en torno a estas actividades.

De casta le viene al galgo. Trump Junior y Trump Senior.

Sin embargo, lo que le tocó la moral a Woody Guthrie no fue tanto esta posible especulación ilegal. El cantante y compositor descubrió que en los contratos de venta y alquiler a particulares, Fred Trump impuso unas normas cuyo fin eran la segregación racial. No se venderían ni alquilarían casas a ciudadanos negros en determinadas zonas. Así se formarían poco a poco “barrios blancos” y “barrios negros”. En respuesta a esto, Guthrie escribió el poema “Old man Trump”, donde descarga su rabia contra el racismo y el proceder de Trump.

Will Kaufman músico, escritor y profesor de literatura y cultura americana, descubrió en una reciente visita a los archivos de Woody Guthrie en Tusla, el poema “Old man Trump” y otros escritos relacionados. Tras publicar su hallazgo y la evidente actualidad de este, las reacciones no tardaron en llegar. Así Ryan Harvey puso música al poema, publicando una canción con la colaboración de Ani DiFranco y Tom Morello (Rage Againts the Machine, Audioslave).

Setenta años después el mensaje de Woody Guthrie sigue igual de vigente que entonces.


Old Man Trump

I suppose that Old Man Trump knows just how much racial hate
He stirred up in that bloodpot of human hearts
When he drawed that color line
Here at his Beach Haven family project

Beach Haven ain't my home!
No, I just can't pay this rent!
My money's down the drain,
And my soul is badly bent!
Beach Haven is Trump’s Tower
Where no black folks come to roam,
No, no, Old Man Trump!
Old Beach Haven ain't my home!

I'm calling out my welcome to you and your man both
Welcoming you here to Beach Haven
To love in any way you please and to have some kind of a decent place
To have your kids raised up in.
   
Beach Haven ain't my home!
No, I just can't pay this rent!
My money's down the drain,
And my soul is badly bent!
Beach Haven is Trump’s Tower
Where no black folks come to roam,
No, no, Old Man Trump!
Old Beach Haven ain't my home!

20 ene. 2017

“Easy Target", política y rock'n'roll en lo nuevo de John Mellecamp


El nuevo single de John Mellecamp "Easy Target" acaba de publicarse. Una canción con una fuerte carga política como consecuencia  de los últimos acontecimientos acaecidos en Estados Unidos. En una entrevista realizada para apoyar el lanzamiento, Mellecamp explica que no tenía planeado un tema así. La canción le salió, melodía y letra, mientras escribía, cómo si viniera de otra parte. En dicha entrevista también aborda temas relacionados con Trump, su Indiana natal y realiza interesantes reflexiones sobre las mentiras de los políticos o el uso de sus canciones en campañas políticas (¡Reagan utilizó "Pink Houses"!).

Easy Target

Here's an easy target
With just one quiet pop
Shot to hell anyway
No reason to stop
In the streets and the gutters
The cotton fields in this land
Here's an easy target
With a trigger, in your hand

So, Black lives matter
Who we trying to kid
Here's an easy target
Don't matter, never did
Crosses burning
Such a long time ago
400 years and we still don't, let it go

well let the poor be damned
And the easy targets too
All are created equal
Equally beneath me and you
Children crying
Under the time-keeping sun
The war on the easy targets
We won't ever, get this done

Easy targets
All along the avenue
Living here in Sucker Town,
Baby me and you
Behind the bars
To keep each other apart
Easy targets
Our Country's broken heart
Our Country's broken heart


19 ene. 2017

“Carmelita”, el lamento del adicto.



Carmelita, hold me tighter 
I think I'm sinking down

La vida de Warren Zevon fue agitada y turbulenta con adicciones, divorcios y un sinfín de problemas personales. Su muerte, prematura y valiente. Grabó su último álbum, “The Wind” (2003),  sabiendo que el cáncer pronto le vencería. Su trabajo es uno de los más reputados de los cantautores americanos emergidos durante los años 70. Un repertorio y artista que a pesar de no haber conseguido grandes éxitos comerciales, cuenta con el reconocimiento explícito de gentes cómo Bob Dylan, Neil Young, Bruce Springsteen o Jackson Browne. Y si estos tipos dicen que Zevon en un gran compositor, habrá que hacerles caso.

Uno de los puntos fuertes y más representativos de su música, son sus letras: irónicas, mordaces e inteligentes. En ellas, los finales felices no existen y muchas veces versan sobre los habitantes de la cara oscura de la existencia: sociópatas, bandidos, hombres lobo y personajes autodestructivos. Este último caso es el del protagonista de “Carmelita”. Un adicto a la heroína que vagabundea por los barrios de Los Angeles en busca del alivio a su tormento.

Murray McLauchlan grabó por primera vez “Carmelita” en su álbum debut de 1972 y no fue hasta 1976, que Zevon lanzó su composición en “Zevon”. Apenas doce meses después, ya comenzarían a realizarse versiones de la canción, en este caso por parte de Linda Ronstadt. Musicalmente “Carmelita” tiene un aire fronterizo, de la frontera entre México y Estados Unidos, se entiende. Como si fuera un cruce entre música country y música mexicana. La historia discurre en Echo Park. Un barrio del centro de Los Angeles, ciudad donde residía Zevon, famoso por la existencia de un lago en su interior y por su alta densidad de población latina. En la actualidad es una zona residencial con su punto artístico y bohemio, pero durante los años 70 era bastante más insegura y adquirir droga allí era bastante fácil. De hecho, al ambiente descrito en la canción es de lo más desasosegante: sirenas, un tipo que le quiere dar una paliza, cheques de la asistencia social, etc.
 Alvarado Street, donde "el hombre" suele pasar el rato

El lago de Echo Park

Uno de los puntos curiosos de la letra es que Zevon, tanto en las versiones en estudio (la publicada en 1976 y la demo grabada un par de años antes y no publicada hasta 2008) cómo en las múltiples versiones en directo, utiliza indistintamente el verso “I pawned my Smith-Corona”  o “I pawned my Smith & Wesson”. Que la posesión más preciada del protagonista sea una máquina de escribir (Smith-Corona)  o un rifle  (Smith & Wesson) varía sustancialmente su  personalidad y el sentido de la canción.

Además de los ya citados Linda Ronstadt y Murray McLauchlan, un sinfín de artistas han versioneado “Carmelita”. En directo lo han hecho el compañero y amigo de Zevon, Jackson Browne, Bruce Springsteen, la jam band Widespread Panic, el cantante y compositor de raíces pre-rock’n’roll Pokey LaFarge o el grupo de ascendencia punk-rock Social Distortion. En estudio existen versiones cómo la del legendario acordeonista tex-mex Flaco Jiménez junto al cantante country Dwight Yoakam, la del enorme Willy Deville en su disco en directo de 2002 “Acoustic Trio Live in Berlin” o la cafre versión punk de The Wildhearts, cantada por su bajista Scott Sorry, en la que canta “Empeñé mi Gibson Thunderbird” (modelo de bajo eléctrico). Pero sin duda alguna sorprende que GG Allin tocara esta canción. GG y Zevon estilísticamente están en mundos totalmente opuestos. GG fue el punk-rocker más excesivo y salvaje de la historia y su música y actuaciones se basaban en la ira y la violencia. En sus directos se golpeaba y auto mutilaba hasta sangrar, defecaba, se masturbaba, golpeaba y agredía sexualmente al público de ambos sexos, quemaba objetos y su objetivo era, en sus propias palabras “devolver el peligro al rock and roll”. La versión de GG Allin, musicalmente bastante cercana al original, sirvió de banda sonora al documental sobre él mismo,“Hated” (1994).

En España también se ha versioneado, o no, eso depende cómo se mire, este clásico de Warren Zevon. Enrique Urquijo de Los Secretos escribió "Agárrate a mí, María" dedicado a su hija. La música es un calco de "Carmelita" si bien la letra es diferente, aunque con ciertas similitudes estilísticas. La canción la firma Urquijo en su totalidad. Para unos se trata de inspiración y para otros de un fusilamiento descarado. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

En la pantalla “Carmelita” también ha aparecido en películas como “Around the Bend” (2004), “Looper” (2012) y también la tercera temporada de la serie “Californication.



2 ene. 2017

“Campo del Gas” Jose Luis Garci (Notorius Ediciones, 2016)


La Fábrica de Gas propiedad de la Sociedad Madrileña para el Alumbrado de Gas se fundó en 1843, ocupando el espacio comprendido entre la Ronda de Toledo, los paseos de las Acacias y los Olmos y la calle del Gasómetro de Madrid. Posteriormente sus terrenos adyacentes se cedieron para la realización de actividades deportivas. En principio no era más que un campo de fútbol sin césped en el que también se celebraban veladas de boxeo, de lucha libre y otros deportes. Durante los últimos años 50 y los primeros 60 vivió una época de esplendor, y un jovencísimo Jose Luis Garci, de apenas 12 años de edad se aficionó de mano de su padre tanto al boxeo cómo a la lucha libre.

En este libro se dan la mano recuerdos nostálgicos, el retrato de los primeros destellos de luz de una sociedad ensombrecida, junto con la crónica de los mejores momentos de ambos “deportes” (si es que se les puede llamar así) en España. Garci relata y transmite de forma divertida, amena y entrañable, cómo eran esas veladas, quiénes eran aquellos luchadores y quienes eran los pobladores del Campo del Gas. También se refleja parte de la historia del boxeo, de la lucha libre o del periodismo deportivo en España y se da cabida a otro tipo de reflexiones. Cómo por ejemplo que para él, la lucha libre fue en primer movimiento pop que se dio lugar en nuestro país, a través de la estética, personalidad e historias de sus luchadores. O también, cómo ya desde joven tuvo que justificar ante los más “progres” su pasión por el boxeo, aunque en ningún momento lo justifica y reconoce sin tapujos su profunda brutalidad.


Todo esto podría ser más o menos interesante para quien se acerque a leer estas líneas. Pero su verdadera valía está en la pasión que destila Garci hablando de lucha y boxeo. Con una prosa sencilla y coloquial nos hace viajar en el tiempo, respiramos la inquietud y la tensión en el ambiente antes de los combates. Despierta nuestro interés hacia lo que habla, nos quedamos con ganas de conocer más sobre los temas que trata, de ver las películas y leer los libros a los que hace referencia. Y esto, en una sociedad con una cultura basada en la vacua vanidad, esto, amigos, no tiene precio.


30 dic. 2016

“No hay entradas. Experiencias de un aspirante a promotor” Alfred Crespo


Cualquiera que haya seguido en los últimos lustros la prensa rockera española, conocerá el nombre de Alfred Crespo. Ahora codirector de la revista Ruta 66, antes redactor de la misma y además cabeza visible de la editorial 66 rpm, con la que publica este libro. En “No hay entradas”, Crespo cuenta con el mismo tono relajado y cercano que tendría una conversación de amigos delante de una cerveza, sus experiencias cómo promotor de conciertos de rock durante una década. Él mismo explica que se trató de una carrera un tanto particular. Comenzó prácticamente por accidente, se limitó a conciertos locales y sus decisiones se basaron más en la pasión de fan que en la optimización del negocio.

El libro se inicia con una entrevista al gran capo de los promotores españoles, Gay Mercader y se estructura en capítulos cortos en orden más o menos cronológico. En ellos nos cuenta sus vivencias como promotor durante la gira de una banda o artista y al final de cada capítulo incluye una moraleja a modo de conclusión. Crespo escribe coloquialmente, exhibiendo sentido del humor y mostrando cercanía, además de elegancia. En ningún momento, incluso en los momentos más delicados de las historias que narra, hay trapos sucios o detalles truculentos. Que seguro que los hubo. En fin, que para los aficionados al rock es una visión muy interesante a la trastienda del negocio del rock underground en nuestro país. No te harás rico, pero te lo pasarás de muerte y conocerás a un buen montón de pirados, además de poner tus capacidades y tu paciencia al límite.

Personalmente me ha resultado una lectura muy grata. Por una parte, presencié casi todas las giras que Crespo incluye en las páginas de este “No hay entradas”: Ian Hunter, Diamond Dogs, Steve Earle, The Soundtrack Of Our lies, Beast Of Bourbon, etc. Por otra parte, si bien es cierto que la actividad de Crespo y sus compinches se limitaba a Barcelona, tenían, tal y como describe en el libro, unos socios madrileños con los que compartían muchas giras. Con estos, que trabajaban por amor al arte, tuve contacto ya que escribía para un webzine ya extinto, Dick Is Dead, y reseñé bastantes de esos conciertos e hice alguna entrevista a sus artistas. En fin, que también me ha traído buenos recuerdos.

Resumiendo, “No hay entradas” es un libro ameno, divertido y con una temática más que interesante para cualquier fan del rock’n’roll. Y si quieres probar suerte como promotor, encontrarás un buen retrato de lo que te espera.